31 octubre 2013

0 ¿QUÉ QUIERES SER DE MAYOR, RICO?


Cuando uno era niño, hace ya la tira de años, los chaveas queríamos ser médicos, profesores, fontaneros, conductores de tranvía o de autobús. Sólo a alguno que había por allí, algo tontín, se le ocurría decir que él quería ser ministro. Los años pasaron, y con el desarrollo económico, llegaron nuevos deseos infantiles para cuando fueran mayores, esto es, hombres de provecho. Algunos chaveas ya querían ser astronautas, pilotos o ingenieros de caminos, canales y puertos.

Pero en esto que llegaron las telecacas privadas y la idiotez colectiva, tanto política como económica, etc (ponga usted en el ecétera lo que quiera, que todo cabe). Y entonces las cajas tontas, y la sociedad entera, comenzaron a llenarse de unos tipos y tipas insustanciales, analfabetos, algo cretináceos pero listos como el hambre en trincar dinero con exclusivas gilís, vivir del cuento y contar chorradas. Eran, y son, los famosetes de trapillo. Así que los niños de ahora, o al menos una parte, han cambiado de héroes y de aspiración profesional. De mayores ahora quieren ser "famosos". Esos que salen a todas horas en las telecacas mostrando cachas o tetas, diciendo vulgaridades, alardeando de la vida que se pegan. No dan un palo al agua y se les nota a estos cachorros de la fama. Y escribo cachorros porque la inmensa mayoría no sobrevivirá al próximo invierno pero no importa, las telemierdas y demás compañeras de mal olor tienen preparadas nuevas hornadas en su nevera. Al fin y al cabo sólo necesitan dar una patada en el suelo y salen tropecientos mil de estos famosetes. Y no veas los que saldrán de esta infancia que los tiene encumbrados cuando consiga hacerse mayor... algún siglo de éstos.

27 octubre 2013

0 MANTRAS DE LA ECONOMÍA


La economía, a falta de que sea una ciencia (en realidad es pura quiromancia aplicada al pasado), es experta en mantras. En la época de las vacas gordas tiene unos (ya se me olvidaron) y en la de las vacas muertas de hambre, otros (estos no se me olvidarán en la vida). Por ejemplo: “Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Mamones, habréis vivido vosotros… Hasta en los mejores tiempos había millones de parados y los salarios han sido en España, junto a Portugal y Grecia, los más bajos de la Unión Europea. “Los mercados han perdido la confianza”. O sea, que los que tienen la pasta quieren ganar aún más pasta a costa de la sangre ajena. “Estamos levantando el vuelo”. Vosotros, porque el común de la ciudadanía está en el subsuelo. “¡Es la economía, estúpidos!” En realidad quieren decir: Sois unos estúpidos por hacerle caso a la economía. “Está mejorando el cuadro estructural de la perspectiva económica frente a los retos del futuro”. O sea, me cago en vuestra parentela y ni os enteráis. “Sin competencia no hay libre mercado”. Traducción: La competencia es buenísima siempre que se aplique en los negocios ajenos. “Si no hay flexibilidad en el mercado de trabajo no se podrán crear puestos de trabajo”. Además del mal olor que destila la frasecilla también apesta que para vivir arrastrándote por el suelo te tengan antes que cortar las piernas. “No servimos para nada pero somos imprescindibles”. Eso no lo dicen los economistas y sus mamporreros, eso lo decimos nosotros.

23 octubre 2013

0 22-O: NUEVO DÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS EN ESPAÑA


En nombre de los derechos humanos, a partir de hoy empezarán a salir de la cárcel varias decenas de pacíficos terroristas, unos cuantos violadores de viejecitas y un número indeterminado de psicópatas bienintencionados. Desde hoy, en nombre de los derechos humanos, miles de españoles comparten y se alegran con tan justa medida, lo cual ya es para nota: triunfa el Estado de Derecho, afirman sin que se les caiga la cara de vergüenza. En nombre de los derechos humanos, los políticos españoles y sus felpudos, los jueces a los que nombran, han demostrado hoy que son capaces de pensar y actuar a una velocidad cercana a la de la luz, perdiendo el culo en cumplir en horas la sentencia de Estrasburgo, cuando en otros menesteres mucho más importantes son incapaces de moverse ni un milímetro. ¡Con qué rapidez se movilizan en la indignidad! 

Venimos sosteniendo desde hace tiempo que lo que disfrutamos en muchos países occidentales (y con mayor lujo y esplendor, en España) no es una democracia sino una idioticracia: unos mandatarios que se creen listísimos pero que son completamente idiotas (así nos luces el pelo) gobiernan sobre una ciudadanía a la que toman por imbécil, la cual acaba finalmente asumiendo dicho rol pues no serlo es un mal negocio. 

Tenemos un país y una historia que nos merecemos a pulso. Somos cretinos hasta los tuétanos y, lo más gracioso, es que fuera ya lo saben. Un puto país con seis millones de parados y doce de golfos, entre los que se cuentan unos gobernantes mangantes que se atreven a decir que estamos saliendo de la crisis (¡capullos, no saldremos hasta que no se reduzca el paro en al menos cuatro millones!) o un banquero botinesco que se alegra de vivir buenísimos tiempos. Un país donde los locos están en el puesto de mando central y autonómico mientras que los cuerdos se mueren de asco o se van fuera. 

En Spain mucha gente honrada (a la que se fríe a impuestos para así poder costear a tanto locato y chorizo) está empezando a pensar si no estará más segura en la cárcel en vez de en la calle: te pagan el hotel y el rancho, te dan unos días de vacaciones de vez en cuando, si te pones malito te envían la ambulancia y el médico en cuestión de minutos y, sobre todo, no has de bregar con delincuentes, asesinos, mangantes, robaperas, políticos, jueces, periodistas de alta alcurnia y baja cama u otra gente de afín ralea que se mueve a sus anchas por las calles de nuestras ciudades. En la cárcel tienes todos los gastos pagados, no das golpe y encima no pagas impuestos. ¿Cabe mayor dicha? Incluso un buen día alguien de Estrasburgo, gracias a los “buenos oficios” de algunos imbéciles de partido y toga, consigue que te echen a la rue con indemnización millonaria y así puedes irte ¡por fin! a un país decente a disfrutar de la vida, aunque allí haya menos bares y la tortilla de patatas se haga con aceite de colza.


Qué asco de país y de parte de su paisanaje, empezando por los que están arriba y terminando por muchos de los que están abajo, presos del opio del fútbol, de la marihuana de las telemierdas, del hachís de la mala educación e instrucción, de la heroína de unas clases dirigentes políticas, económicas y justicieras incapaces de ver más allá de sus narices, pero eso sí, tocándo las nuestras a todas horas. 

En la idioticracia algunos, como la Corte esa de Estrasburgo, lo tienen muy claro: derechos humanos para los terroristas y paro, hambre y miseria para los que –pobres idiotas- todavía no se han dado cuenta lo barato que sale poner una bomba o violar a una niña. La honradez nunca ha sido un buen negocio en Spain.

Veamos algunos ejemplos de derechos humanos en este nuevo día conmemorativo de los ídem: “El Constitucional avala despedir a una gestante en periodo de prueba”. “Una profesora denuncia que los servicios de seguridad del Congreso le obligó a desnudarse” (Encima va la tonta, creo que es Catedrática de algo, lo cual agrava su tontez, y y se deja). “España está también bajo el ojo del espionaje masivo de Estados Unidos, aunque al gobierno no le consta”. "La Audiencia absuelve al etarra Txeroki de un atentado en Denia por falta de pruebas". Menos mal que algunos están "peor": “Los griegos son un 40 % más pobres que en 2008 tras el rescate europeo.”

¡Felices derechos humanos, cretináceos! Ah, que no se nos olvide lo más importante: “Pp y Psoe prorrogan por tercera vez la elección del Poder judicial”. Peperos y sociatas se reparten la miseria judicial a plena luz del día, como buenos hermanos en la corrupción y el mangoneo. Mientras haya miles de idiotas que les voten… 

El patio y los reinos de taifas andan tan idiotizados que uno, en su modestia, aprovechando día tan infame como el de hoy, ha decidido mandarlos definitivamente a hacer gárgaras. O, como dijo el clásico, más finamente: ¡a la mierda! 


NOTA: Con esta entrada finaliza nuestra bitácora "Tocando el violón". Diez años repartidos entre "Paridas grillescas", "Por el arco del triunfo" y este "Violón" han dado para mucho pero es inevitable el "the end" actual fruto del agotamiento y el cansancio inevitables tras una década de trabajillo blogueril sin desmayo. Pese a lo cual, cualquier día, mes o año de éstos lo mismo regresamos con otro invento o fórmula blogueril. Mientras tanto, saludos y colorín colorao, este cuento se ha acabao...



20 octubre 2013

0 MARCHANDO UNA DE LACITOS ROSAS

De unos años a esta parte no hay día en que no se celebre o recuerde algo. Así que ayer fue el "día del cáncer de mama". ¿Y para qué sirve tal día? Pues para que todo el mundo, especialmente el que vive de la propaganda y del escaparate social, se "solidarice" con las mujeres que han tenido o tienen un cáncer de mama. Es curioso, pero también hay hombres que lo padecen, aunque en proporción con las féminas, son minoría. Y es curioso que la palabras "pecho" o "teta", las habitualmente usadas,  hayan sido arrinconadas por la mucho más aséptica de "mama". Aquí, cuando algunos se ponen en plan finolis y meapilero, no dan puntada sin hilo.

Como es natural, nadie en su sano juicio (aunque cada vez hay más locatos que ponen tanta efemérides en cuestión)  se atreve a decir en alto lo que muchos hablan en susurros: que la solidaridad con la desgracia ajena no se soluciona con lacitos rosas (¿todavía, a estas alturas, seguimos con el rosa femenino y el azul masculino?) ni lanzando miles de globos rosas al cielo, ni produciendo decenas de spots publicitarios, ni llenando el WhatsApp del color de la más famosa pantera televisiva. Esto de la solidaridad a golpe de corneta publicitaria me suena a simple manipulación de masas. "Estoy contra el cáncer de mama", "Es una enfermedad muy dura", "Se sobrevive"... Vale, ¿y....? Hasta el año que viene, ¿no?

Uno reconoce que hay gente de muy buena fe a la que sólo se le ocurre llevar un lacito rosa los 19 de octubre pero, ¿qué decir de todos aquellos que, teniendo capacidad de actuación en el tema, sólo aprovechan el mencionado día para salir en los medios y lavar su imagen? ¡Si hasta los equipos de fútbol se han puesto el lacito! Un pequeño e ingenuo gesto que, multiplicado por millones de personas en el mundo, hará desaparecer el maldito cáncer. Si es eso lo que se pretende, bienvenido sea, aunque parecerían más lógicas otras propuestas:

Exigir a los representantes públicos que las personas con cualquier tipo de cáncer no tengan que pagar nada del tratamiento. (Curiosamente, desde hace poco, un nuevo recorte obliga a pagar el 10 % del tratamiento. Los hijoputas del recorte seguro que también se han puesto el lacito rosa y han soltado unas lagrimitas por tan dañina enfermedad).
Contemplar en la legislación laboral que ninguna persona enferma de cáncer pueda ser despedida, ni durante el transcurso del tratamiento curativo, ni durante los años posteriores hasta una previsible curación.
Popularizar los estudios de diagnóstico preventivo del cáncer  y examinar a todas aquellas personas que, dentro de su familia, hayan tenido algún caso diagnosticado. 
Vender a diestro y siniestro los valores preventivos básicos que puedan diferir o impedir la aparición del cáncer (con programas televisivos, por ejemplo, pues basta ya de usar la tele como mero estercolero): situaciones de estrés, mala alimentación, polución medioambiental, etc. Por supuesto, nada de eso se hace, ni desde las esferas públicas ni desde el ámbito privado de cada cual. 
Investigar, denunciar y prohibir todas aquellas sustancias y alimentos que están en el punto del origen de cierto tipo de cánceres, como el de mama: desodorantes, por ejemplo.

En este mundo maravilloso de Alicia, en el que está instalada una gran mayoría de los ciudadanos más pudientes del planeta (nadie se imagina el tingladillo de los lacitos rosas en un país muerto de hambre), no estaría de más que se debatiesen cuestiones tan simples como ésta: ¿el cáncer de mama está relacionado con la incorporación de la mujer al mundo laboral salvaje? ¿tiene mucho que ver con el doble trabajo que la mayoría de las mujeres trabajadoras realizan, tanto en casa como fuera de ella? ¿el uso y abuso del tabaco, alcohol y otros medios depredadores de la salud humana, incorporados por muchas féminas en su nuevo rol moderno de igualdad (en lo peor) con el macho, tiene algo que ver con la proliferación de cánceres que antes no abundaban tanto, como es el caso del de mama?

Sabemos que hay preguntas que son muy incómodas, pero no estaría de más que -aunque sólo fuese el 19 de octubre- se contestasen por esa patulea de expertos que inunda el mercado y que suelen callarse como muertos salvo cuando son contratados por el poder político para elaborar dictámenes y dossieres que a éste le vienen cojonudamente. Sabemos que la buena conciencia, y la inanidad de nuestras maravillosas y entretenidas sociedades occidentales, se cura muy baratamente: un lacito rosa aquí, uno negro allá... pero no estaría de más un compromiso más profundo, personal y colectivo, con las raíces profundas que están llevando a que el cáncer (no  sólo el de mama) sea la enfermedad del presente, junto al infarto y los accidentes de tráfico. ¿No tiene nada que ver todo ésto con nuestro maldito estilo de vida? ¿Admitiríamos un impuesto especial para investigar, prevenir y curar el cáncer? ¿Es digno y decente que un investigador del cáncer cobre infinitamente menos que un futbolista o actor famoso, que un politicucho de mierda o que un empresario que fabrica chorradas?

Aquí entendemos todo pero somos muy remisos a aceptar muchas actitudes que pasan por bienpensantes y lustrosas, así que el famoso lacito rosa nos importa bien poco si no va a acompañado de una actitud militante, crítica, feroz incluso, contra lo que estamos haciendo fatal en la lucha contra esta y otras enfermedades. Avanzamos a paso de tortuga porque, en el fondo, la fabricación del cáncer ajeno sigue siendo un BUEN NEGOCIO. A buen entendedor...   

16 octubre 2013

0 BILINGÜISMO

Juan Manuel de Prada es un escritor que -especialmente en su faceta de articulista- no deja indiferente a casi nadie. Así debe ser pues voces "correctísimas", incapaces de mojarse, ya tenemos hasta el hartazgo. En el violón no hacemos ascos a nadie, piense lo que piense, siempre que hable clarito y con razones de peso. Es el caso del artículo seleccionado hoy para nuestra selecta copistería: una crítica muy fundada a esa nueva corriente pedagógica mal llamada "bilingüismo" que, en su práctica cotidiana, no deja de ser un mero parche o embuste. Un bilingüismo que, más que dotar de dos lenguas a los escolares, les procura un doble analfabetismo funcional. De esto ya hemos escrito en alguna ocasión, pero mejor será ver las razones que aporta Prada en un debate que, por el momento, está cerrado a cal y canto por los meapilas de turno. Ni "bilingüismo" es lo que se imparte en los colegios ni va a resolver los graves problemas educacionales que tenemos, pero a ver quien es el guapo que desenmascara todo esto sin que le rompan los dientes. Prada es capaz y por eso lo traemos hoy al violón.


Quisiera proseguir la denuncia de algunas patrañas en torno al aprendizaje de lenguas extranjeras. Sin duda alguna, la patraña que mayor predicamento ha alcanzado en los últimos años es el llamado 'bilingüismo', nuevo banderín de enganche de la propaganda política, que prometiendo escuelas donde los niños salen convertidos en analfabetos en dos idiomas consigue allegar el voto de los padres, ingenuamente convencidos de que la educación bilingüe será el salvoconducto que asegure a sus hijos un futuro plácido. Decía Gracián que el hombre nace engañado y muere desengañado; pero nuestra época se destaca por conseguir mantenernos engañados hasta la muerte. Existe un bilingüismo natural, que es el de quien tiene padres que hablan lenguas distintas, o el de quien vive en sociedades donde conviven varias. Quienes tienen la suerte de crecer en estos ambientes desarrollan, en efecto, un conocimiento parejo de varias lenguas, que ejercitan alternativamente, según el interlocutor o la actividad que desempeñen. Cosa muy distinta es el bilingüismo al que nos referimos, que consiste en meter con calzador en la escuela una serie de horas lectivas en un idioma extranjero para que los niños supuestamente aprendan a manejarse con él, tanto de forma oral como escrita. Este segundo bilingüismo, sin el apoyo del primero, me parece un completo disparate; y causa concurrente en el deterioro educativo que padecemos.

• Habría que empezar significando que, salvo en casos excepcionales, el término 'bilingüismo' es un eufemismo que disfraza la intromisión abusiva de la lengua inglesa en la enseñanza, fruto de la admiración idolátrica y gilipollesca que nuestros politiquillos profesan a lo anglosajón (y, en especial, a lo yanqui) y de los intereses aviesos de la plutocracia internacional, que ha convertido el inglés en una especie de koiné o lengua franca universal que favorece -junto con unos conocimientos rudimentarios de informática- la creación de un nuevo proletariado (sin prole) al que puede desplazar geográficamente a su antojo, a cambio de cuatro monedillas. En contra de lo que la gente ingenuamente cree, en la inmensa mayoría de los trabajos el conocimiento del inglés es por completo innecesario: lo es, desde luego, en aquellos trabajos que no exigen comunicación internacional; y podría serlo, en gran medida, en aquellos que la exigen, a poco que los españoles nos hubiésemos esforzado en imponer nuestra lengua. Es comprensible que un holandés o un noruego requieran una lengua franca para manejarse en sus transacciones, porque las suyas son esotéricas e irrelevantes; pero resulta más incomprensible que la nación que llevó su lengua a todo un continente haya renunciado a imponerla en foros internacionales de forma tan lacayuna.

• No entraremos a discutir si el aprendizaje del inglés mejora las posibilidades laborales de un joven: en algunos casos, sin duda, así será; en otros, sospecho que solo facilitará su explotación laboral y su desarraigo. Pero quisiera centrarme en otro aspecto siniestro del bilingüismo en la enseñanza, que ha convertido las aulas en un pandemónium grotesco, en donde los niños reciben clases en un idioma que no entienden, sobre disciplinas importantísimas que deberían explicarse en español. Un maestro de primaria en una escuela bilingüe me contaba el otro día las situaciones rocambolescas a las que le obliga su empleo: mientras en clase de inglés está enseñándole a los niños palabras tan elementales como los días de la semana (pues son niños que ni siquiera conocen la gramática española), en clase de Conocimiento del Medio (designación gilipollesca que sustituye a la más clásica de Ciencias Sociales y Naturales) tiene que hablarles en inglés sobre la formación de las montañas o el proceso de polinización de las plantas. Por supuesto, sus alumnos no entienden ni jota, por lo que este maestro tiene que emplear todas sus energías en dotarlos de un vocabulario previo que haga inteligibles sus explicaciones; inevitablemente, tales explicaciones serán siempre en un inglés rudimentario, con la consiguiente rebaja en el nivel de los contenidos. Al final del curso, sus alumnos no han aprendido nada de geografía ni de biología; y, en cambio, tienen la cabeza llena de palabros absurdos en inglés que olvidarán a los pocos meses, por falta de uso. De este modo, tales alumnos podrán llegar con el tiempo a chapurrear inglés, a la vez que serán unos perfectos indocumentados en las disciplinas que les enseñaron en esta lengua. Y todo ello, por supuesto, mientras el conocimiento del propio idioma es cada vez más lastimoso. Así se forman sucesivas generaciones de analfabetos bilingües.
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13 octubre 2013

0 LA CURPA DE TÓ LA TIÉ LA FEÍSIMA DE LA ALAYA


El otro día, cuando a la juez Alaya le dio por ir a la caza y captura de varios sindicalistas trincones (más algún banquerucho y empresariote amigos de lo ajeno), a la hora de dormir, un centenar de camaradas se fueron hacia el juzgado para amenizar con sus gritos (habitualmente poco imaginativos) la declaración de los mangantes ante la juez, más que nada a ver si ésta se acojonaba y no sólo los dejaba en libertad sino que -encima- les daba una indemnización en desagravio. Ya se sabe que en este país todo el mundo es honrado y decente hasta que no se demuestre lo contrario, pero algunos parece que -aunque los pillen con las manos en la masa- lo han sido, son y serán siempre por obra y gracia de pertenecer a un sindicato de "clase", o a un partido político o a una "clase" empresarial y financiera cuyos negocios son siempre lícitos y honrados. A ver, ¿quién es el imbécil que cuestiona tan sacrosanto dogma?

El mundo se divide en clases, según el famoso discurso marxista. Sólo que en estos tiempos desnortados y cleptómanos (en lo material y en lo intelectual) la clase de los buenos la forman los que trincan y la de los malos, los trincados. 

Siguiendo este sencillo razonamiento allí estaban por la madrugá haciendo un escrache a la jueza. Por tonta, pues lo que tendría que haber hecho desde hace tiempo es mirar para otro lado, pasar los papeles a otros colegillas con las espaldas más anchas o haber aceptado algún premio gordo por dar  cerrojazo al asunto. De un tiempo a esta parte, eso es lo que muchos esperan de un funcionario público. Pero como no se fían (y hacen bien), y con algunos fallan los sistemas de control (el miedo, el mobbing, la resignación, el dedícate a cobrar a fin de mes y cierra ojos, boca y oído), han montado desde hace años una administración paralela para que se dedique a realizar ese trabajo sucio que muchos funcionarios honrados no quieren hacer, pese a los beneficios que eso tendría para su salud física y mental. 

Formando parte de esa administración paralela, en Andalucía, el reino de taifas que nos cae más a mano, están los sindicatos UGT y CCOO (el resto de la peña son considerados como apestados) y la domesticada patronal. Más de treinta años llevan "concertándose socialmente" para que Andalucía sea una balsa de aceite para el partido gobernante, el mismo de siempre -PSOE- y lo que te rondaré morena. Así que todo queda en casa, bien controlado, junto a los primos hermanos de IU, dispuestos a echar siempre una mano si los bárbaros del sur -el PP, de fuerte olor a rancio y sideral ineptitud política- amenazan en alguna ocasión con ocupar el castillo de la Junta. 

Y eso estaban haciendo esa noche las huestes más arrojadas de los dos "grandes" sindicatos: intimidar a la juez con las habituales soflamas que aplican cuando quieren tenérselas tiesas con quien les lleva la contraria. Y la contraria, la juez Alaya, quería empapelar a unos inocentones miembros del sindicato que -parece, es posible, puede ser, hay indicios...- se lo han llevado crudo para luego repartirlo entre los pobres, por supuesto. Si esa noche, huérfana de sindicalistas airados, usted o yo, seres anónimos y vulgares, hubiéramos acudido al juzgado a ciscarnos en esa u otra juez porque estaba empapelando injustamente a un familiar o amigo, ¿adivina cuántos segundos habría tardado la policía en quitarnos de en medio y a cuánto ascendería la multa por atentado a la autoridad? Los sindicalistas (y otros miembros y miembras del mundejo politiqueril) tienen barra libre para despotricar contra quien sea pues ellos tienen libertad real de expresión, no los muertos de hambre y los lobos solitarios. Ellos, los sindicalistas y políticos, son los que hablan en nuestro nombre, claro está. Por eso cobran y por eso son inmaculados y traslúcidos.

Al día siguiente, el vicepresidente de la Junta (un vivales que lleva sin dar un palo al agua, viviendo del cuento, desde hace treinta años o más) defendía la actuación de los airados sindicalistas. Incluso los sindicatos, a través de sus portavoces, han manifestado días después que su protesta no iba contra la juez. En fin, la sinvergonzonería politiquera de siempre: el ciudadano es tonto de capirote y le podemos decir que dos y dos son cinco porque se cree que los burros vuelan. ¡Oye, y qué bien les va a estos tíos con semejante langostinada!

Algunos ciudadanos durmientes han tenido una ocasión más de despertarse viendo cómo se las gastan estos impresentables cuando son ellos los que están siendo investigados, por chorizos y trincones. Otros ciudadanos, recién levantados de la siesta, piensan que la juez Alaya está pisando tantos callos que cualquier día la mandan con el carrito al otro barrio o le quitan el carnet de empapelar delincuentes. Tranquilos: no harán falta métodos tan excepcionales porque, más arriba de la juez, todo el follón está "democráticamente" atado y bien atado. Los chorizos (véase el final del caso Malaya) brindarán con champán en la sala de vistas y podrán vivir felices y contentos en su chalé con la cartera bien repleta y la honra por las nubes. El final de la villanía y de la farsa ya está escrito desde hace tiempo (¿a qué creen que ha venido Susana sino a rematar la faena de aliño?) y sólo hace falta que (date prisa, juez, la instan desde todos lados) se acabe la instrucción para que todo lo hecho por Alaya se vaya a hacer gárgaras y aquí paz y después gloria. La paz de los muertos y la gloria de los "vivos". 

MEJORANDO LO PRESENTE

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