Mostrando entradas con la etiqueta Deseducación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deseducación. Mostrar todas las entradas

30 diciembre 2013

0 NI CON LOSGSE NI CON LOMCE

Relea el titular, plis. Un par de veces. ¿Le suena a algo? A mí, a ésto:

"Ni contigo, ni sin ti,
Tienen mis males remedios
Contigo porque me matas
Sin ti porque yo me muero
Ni contigo, ni sin ti".

Da igual cómo se llame ella, si Logse o Lomce, el caso es que nuestro triste sino es palmarla con una o con otra. La primera es veterana y madurita, con una fachada atractiva tras la que -quitados los maquillajes y abalorios- se esconde un "ni chicha ni limoná". La segunda, jovenzuela de diseño, moda retro de los años cincuenta, llega apretando fuerte aunque parece que es más estrecha que la calle de abajo. Ante las frustrantes perspectivas educativas pasadas, presentes y futuras sólo queda aferrarnos a la crítica más burra que seamos capaces de hacer y que situamos tras la estrechez de miras de la nueva ley y de sus progenitores, representada por esta callejuela.

 

13 diciembre 2013

0 EL PISOTÓN SECULAR DE PISA


Los señoritingos de la OCDE, esa organización de impresentables a los que no les concedemos ni un gramo de confianza, acaban de sacar a la luz opaca los resultados de uno de sus famosos tingladillos, esta vez en la esfera educativa, las pruebas de Pisa, que como su propio nombre indica, no tienen nada que ver con la famosa ciudad de la torre inclinada. El caso es que han publicado los índices de analfabetismo funcional de los países que se atreven a participar en el invento “pisero” y, como ocurre tras unas elecciones, todo el mundo está la mar de contento con los resultados obtenidos: unos porque han ganado, otros porque han subido algunos puntos en la burricie, otros porque siempre hay alguien que va detrás y los últimos de la cola porque –a pesar de todo- los resultados son mejores que hace un siglo y medio. No, no es broma: son los argumentos del inteligentísimo catedrático del periodismo, don Nacho Escolar, basándose en estudios filemones de un sociólogo de mortadela, para quien "las comunidades con más problemas de analfabetismo en 1860 son hoy las que peor salen en PISA." Naturalmente, habla de Spain, y dentro de ella, de Extremadura o Andalucía, a la cola en el tinglado de Pisa. Han pasado 152 años pero se ve que todavía es poco tiempo para que estas comunidades logren darle la vuelta a la tortilla educativa. Pero la ceguera estúpida de esta izquierda de barra de bar no quedaría completa sin la estúpida ceguera de la derecha de garito de alterne, para la que los resultados piseros vienen a justificar que en este país hace falta la LOMCE que se les ha ocurrido aprobar hace unos cuantos días. Luego, en 2015, los resultados piseros seguirán siendo casi los mismos (porque este país no tiene arreglo mientras sigamos ciegos y tontos) pero entonces los amigachos lomceros argumentarán que serán necesarios al menos otros 152 años para conseguir mantener los mismos índices de analfabetismo que ahora. Cosas veredes, amigo Sancho, y dos y dos son cinco y me llevo una al talego… Mientras tanto, los asiáticos sacan los mejores resultados porque ellos han venido al mundo a sufrir, estudiar y trabajar como burros, acompañados por algunos países como la Finlandia esa, donde todo quisque se pasa las horas encerrado entre cuatro paredes por culpa del asco de clima que tienen. Y qué van a hacer entonces los pobrecicos: pues ponerse a estudiar… ¡Menos comparaciones con los demás, como si todos –países y humanoides- fuésemos piezas idénticas de relojería, y más preocuparse porque la ciudadanía sea feliz, es decir, sea tonta del haba! En ese objetivo venimos trabajando en Spain desde hace siglos y mira qué contentos y satisfechos estamos todos, desde don Nacho a don Marianín…

06 diciembre 2013

0 LOMCE: CADA CUAL PARA SU CUADRA


Probablemente, la nueva ley de educación (LOMCE, vaya nombrecito) dure menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Ya se sabe: la “educasíon y la curtura” son patrimonio exclusivo de la presunta izquierda. Probablemente la ley Wert sea digna de tirarse a la basura, pero exactamente igual que la guarrindonga ley que venimos soportando hasta ahora, llamada LOGSE (vaya nombrecito). No obstante, cada burro tira para su cuadra y mientras la obscena derecha elabora una ley educativa a solas con su maltrecha conciencia, la impresentable izquierda ya prepara la suya usando sus habituales armas: la calle, la insumisión o la huelga. Si educación es sinónimo de diálogo, a ambos lados del espectro político brilla por su ausencia. Somos millones de ciudadanos cabreados los que exigimos a los politicastros que tenemos a que tengan altura de miras y se sienten a negociar una ley educativa que contente a todos (o sea, que no contente a nadie) en vez de una ley que sólo pretende imponer a los otros la visión maniquea de los unos. Los nacionalistas así como Susanita, la clon psocialista del cortijo andalú, ya han dicho que ellos no van a cumplir la LOMCE. Diversos sindicatos “educativos” y otros sectores bien pensantes también apuestan por la insumisión y una tonelada de recursos judiciales que dejen a la futura leyezuela en cueros vivos. En este país de mierda (como sus leyes educativas) los demócratas sólo admiten que legislen los de su misma cuerda. Por eso los nacionalistas y Susanita incumplirán la LOMCE pero crucificarán a los ciudadanos que pretendan desobedecer la ley educativa autonómica que ellos y ella han parido, a pesar de que la caquita sea la misma. Aquí la única ley que vale es la del embudo, ese cachivache casero que debería estar en la bandera y escudo del país como signo de la forma de gobernar y administrar lo público. Y mientras la izquierda sin complejos (y sin vergüenza) se lanza a la calle contra la LOMCE pero se encierra en casita a pesar de que ya están en la calle 77 etarras&asesinos, la derecha que nos gobierna a golpe de engaño y lanzazos se dedica a fabricar leyes basura a su imagen y semejanza. ¡Qué hartos estamos algunos de toda esta pandilla de sectarios!

19 abril 2013

1 HABEMUS GUERRA ESCOLAR


Ante el desastre de la ley de educación actual el gobierno pepero pretende colarnos otra nueva ley más linda y guay pues considera que los educandos salen de las aulas sin dominar el inglés, sabiendo pocas matemáticas (y nada de economía), de humanidades no tienen ni pajolera idea y de formación profesional... ¿eso qué es?

El diagnóstico es fácil pues la barbarie educativa es de la que hacen época y si no, basta darse un garbeo por cualquier aula de instituto o universidad. Quizás, seamos razonables, no lo estemos haciendo tan mal pues en la Europa de los mercaderes a los españolitos nos quieren mayormente para camareros, dependientes y gente dedicada a los servicios, especialmente turísticos y, los que destaquen, que emigren hacia donde está el currelo de postín: Alemania, Inglaterra, Francia... El intento del cachondo ministro Wert de darle una vuelta de tuerca a la escuela a ver si al menos conseguimos que los nenes aprendan la lista de los reyes godos y quien fue Viriato, está siendo respondido por los satisfechos defensores de la ley actual con el ardor guerrero que caracteriza a la izquierda de chichi y nabo. Por ejemplo, a través del Foro de Sevilla, que pretende "una política alternativa de progreso y pedir a los ciudadanos que inicien una campaña de objeción contra la Lomce".

Enrique Javier Díez, profesor de la Universidad de León, coordinador del área de educación de IU y miembro de dicho Foro, lo tiene claro: "Tendremos que rodear el Congreso hasta que echen al ministro Wert. Hay que conseguir que la ley no se lleve a trámite parlamentario, que si se lleva no se apruebe, y si se aprueba, que no se pueda aplicar”. Demócrata que es el tipo. Yo primero echaba al camarada de la Universidad (si quieres guerra, vete al ejército) y, luego, al ministro. Dos por el precio de uno. La guerra político-escolar (de los mamarrachos de uno y otro extremo) no ha hecho más que empezar.

22 febrero 2013

2 LA TIZA Y LA PIZARRA

Photobucket

A Luis Miguel Fuentes hay que leerle con tranquilidad, saboreando las palabras, que es con lo que juega para enganchar al lector. Uno se queda atrapado en su magia y a veces cuesta salir de la forma para irse al fondo. Un fondo con multitud de matices, un batiburrillo que te hace pensar que el escritor es una batidora a la que le dan vueltan muchas ideas buscando el milagro de encontrar aquella que más le defina. Al final, casi en la última frase, a veces la encuentra. Y cuando no, ¿para qué estás tú, lector, sino para sacar tus propias conclusiones?
A mí me enseñaron con una tiza que olía a talco, con un compás que era un hilo, con una pizarra que llamaban encerado, con un borrador que acumulaba un polvo legendario y sabio como el de una tumba egipcia. ¿Qué hace falta para enseñar bien? Los pitagóricos hacían sus cuentas con piedrecillas (cálculos) y la Academia de Platón apenas era un picnic en un olivar, pero no sé qué pasa aquí que sale tan caro, tan duro, tan imposible un maestro con su pizarra. Yo tenía ese maestro despeinado o esa maestra dulce y de la pizarra salían conjugaciones, dicotiledóneas, fracciones o toda la Casa de Austria con gorguera, pero no sentía yo allí burocracias ni ideologías ni política, que no rimaban con nada en la clase. Luego, en el instituto, las matemáticas se hicieron marabunta, los exámenes se perseguían en moto y yo ya tenía calculadora con los ochos más verdes que hayan existido nunca, pero seguía estando el profesor, la clase mojada de los paraguas y de las lecciones, y esa pizarra para llenar como una cueva interminable. Todo parecía sencillísimo. La historia y la matemática eran las que eran, los trilobites seguían acostados sobre su radiografía eterna, y los poetas, muertos de hambre en sus arpas. Y el profesor te aprobaba o te cateaba con una marca de mosquetero en rojo. No podía imaginar entonces que hicieran falta legiones, chupatintas, ciudadelas, augures, jurisperitos, capitanejos, ideólogos y fueros detrás de un profesor y su pizarra. Por eso nunca entendí las huelgas de estudiantes, ese raro sindicato que venía a mi clase como a proponer sólo desconchones. Y si me iba al patio, no era en busca de una bandera, sino de un banco o de una muchacha con chubasquero y ojos de alumbre.


No hace falta tanto para enseñar bien. Ni siquiera tanto dinero. Pero una aciaga generación de imbéciles de la pedagogía ha llenado de escombros y perifollos las pizarras y los bolsillos de los profesores. Y políticos o politizados igual de aciagos han querido meter ideología y enchufados de su casta en esa sencillez como molinera de las aulas. Eso cuando no han pretendido convertirlo todo en una guerra sobre si se ponen o se quitan curas o falditas. La huelga en la Universidad la entiendo. Si ahora hay que ser rico o un genio para poder hacer una carrera, está claro que, a falta de genios, las élites serán otra vez los niños de papá. Pero en Secundaria sigue habiendo mucho de esa ideología de los desconchones, la de esos mismos que venían a mi clase queriendo hacer estalinismo con la selectividad. ¿Recortes? Por supuesto. Que recorten todo lo que sobra hasta que queden ese profesor que habla de Kepler o de Parménides, esa tiza que deja restos como de pan, esa pizarra como la parte de atrás de todo lo que existe, esa ciencia sin bando, esos libros con el plástico de las tardes, esos hijos del obrero o del farmacéutico tras la misma ventana. En la antigüedad, bastaban un maestro en un pórtico o en una estera y alumnos con tablillas. Y ganas de enseñar y aprender.
Ver el original

13 diciembre 2012

1 LOS POLÍTICOS DE PÁVLOV


La verdad es que uno siente algo de pena (no mucha, pero sí una pizca) al ver cómo al ministro de educación Wert la oposición, especialmente la psocialista y la nacionalista, lo está masacrando por tierra, mar y aire. Uno entiende que estos grupos políticos, acostumbrados a ser los únicos que han mangoneado la educación en España y en sus cortijillos autonómicos desde la restauración de la democracia, estén de uñas porque un tipo que no necesita la política para vivir (aunque parece que la política le gusta más que a un tonto un caramelo) tenga el atrevimiento de intentar cambiar algo en el panorama absolutamente desolado en que vive la educación pública, desde el nivel primario al universitario. 

Lo que ya deja de ser tan entendible, entrando de lleno en el terreno de lo paranormal, es el frenesí descalificatorio, insultante, barriobajero, casi mafioso, que algunos representantes cualificados de la oposición están empleando con el ministro. Pasar de la crítica, incluso destructiva, al insulto constante y la descalificación obsesiva,  en una instancia tan ejemplarizante como debería ser la política, es algo no sólo inaceptable (si hiciésemos lo mismo los ciudadanos esto sería un sin vivir) sino que debería ser divulgado en grandes tratados enciclopédicos por quienes conocen mejor que nadie la parte más enferma, rara y grotesca de la mentalidad humana: los psiquiatras de alto copete.


Al ministro le han llamado “incapaz” e “inútil” desde la bancada psocialista, esa que hace años olvidó el significado verdadero de palabras como “socialismo”, “obrero”, “izquierda” y hasta “español”. Y así le luce el pelo, pese a que en España hay una mayoría sociológica que se define de centro izquierda o simplemente de izquierda. Pero son sus camaradas nacionalistas, autoproclamados también de izquierdas (dime de qué presumes y te diré de qué careces), los que están dispuestos a declarar la tercera guerra mundial si Wert consigue quitar una gota de inmersión lingüística en el paraíso catalán. Viéndoles echar espumarajos por  la boca ante el estímulo leguleyo presentado por el ministro, a uno le vienen a la mente los famosos perros de Pávlov.

Da igual que hayan pasado casi 40 años desde el fin del franquismo, que la última guerra civil o el nazismo tuvieran lugar hace casi el doble de tiempo, que el idioma catalán esté más floreciente que nunca  y que ellos sean los reinones de su queridísimo país, nación o galaxia. Como los perros de Pávlov, en cuanto alguien comete la torpeza o el tino de tocar algún axioma, alguna creencia o algún particular interés de los susodichos, empiezan a salivar a mansalva poniendo como siete trapos al osado que se atrevió a poner en cuestión o meter baza en un territorio que ellos consideran suyo y sólo suyo. Y como tienen esa boquita de piñón tan limpia empiezan a arrojar por ella toda clase de ladridos topiqueros, como si el tiempo se hubiera congelado hace 40 u 80 años, esto es, hablan de la guardia civil caminera, el franquismo, el nazismo y otras guarradas ya felizmente superadas por la mayoría del respetable menos por ellos, gentecilla que se cree alguien -incluso se creen inteligentes y chistosos- porque pisan la moqueta del Congreso de los Diputados o de cualquier Parlamento autonómico.

Veamos algunas salivaciones de estos “perritos pavlovianos” politiqueros:


El Govern, los partidos catalanes -menos PPC y Ciutadans-, y el Consejo Escolar de Cataluña han reclamado al Gobierno una "enmienda profunda" a la ley de reforma educativa del ministro José Ignacio Wert por su "ataque" a la inmersión lingüística, por lo que advierten de que actuarán de forma unilateral. Estos van de finos aunque esconden palabras muy gruesas: no piensan cumplir la ley a pesar de que ese es su primer mandamiento como gobernantes y responsables políticos.  Mientras los ciudadanos tienen que tragar con todas las satrapías que a ellos se les ocurren, la viceversa no les va. Sólo un pueblo culto y libre (o sea, ninguno) podría dar su merecido a este tipo de sacamantecas: mandarlos a freír puñetas, a la calle, donde hace mucho frío, hay que fichar ocho o más horas por un mendrugo de pan y encima te pisotean si abres la boca defendiendo lo tuyo frente a los que mandan y roban envueltos en tu bandera, a la que ensucian. O sea, ellos.

Los de Izquierda Plural (que por mucho que se escondan en siglas y siglas no dejan de ser el de siempre, el Partido Comunista) acusan al ministro de “franquista”.  Mis cuates deberían ser un poco más originales pues el término lo tienen demasiado sobado, aunque en mi opinión no podrán serlo mientras sigan teniendo “franquitis”, una antigua enfermedad típicamente española y prácticamente erradicada a nivel ciudadano (quien la originó palmó hace cuatro décadas) aunque aún pervive en el cerebelo de algunos sectores politiqueros, como es el caso. 

Los del Pnv y Psoe acusan a Wert y su partiducho de “querer un sistema educativo para ideologizar y adoctrinar”, para “segregar y separar a los alumnos fracasados” y “para imponer un sistema católico uniformador”.  O son amnésicos y ya se les olvidó que eso mismo era y es lo que hicieron y hacen ellos o tienen la cara más dura que el hormigón. Pero angelicos del Señor, ¿alguien se imagina un sistema educativo que no adoctrine? A ver, ¿dónde está que no lo veo? El problema es que no aceptan más  adoctrinamiento que el suyo.


Pero el colmo pavloviano, las toneladas de saliva enrabietada y furibunda, se localizan en esos camaradas de la izquierda nacionalista catalana que lucen las oscuras y  centenarias  siglas de ERC.  Los ezquerros, además de acusar al ministro de terrorista social, le han llamado nazi. “No acataremos, ¿pondrán un guardia civil en cada aula?”, “Quiere liquidar la escuela en catalán”, “No se le ocurra tocar a nuestros hijos”, “Tendrán enfrente a un país entero en defensa de un modelo de éxito”.

A los alegres chicos de ERC es que les llevas la contraria o pones en solfa algunas de sus salivaciones y se suben a la parra en menos que canta un burro. Y es que son el guardián de Cataluña: nuestros hijos (los de todos, no sólo los suyos), un guardia civil en cada aula (cuentan con todos los profesores como fieles lacayos), un país entero (será por eso que les vota el 100% de los catalanes), un modelo educativo de éxito (pues vale, pues de acuerdo, basta veros a vosotros). En fin, una subida de adrenalina la de estos camaradas que esperemos se quede simplemente ahí porque a alguno puede venirle el infarto o el ictus con tanto tremendismo visceral.

De modo que, si yo fuese el ministro Wert, cogería el petate y me largaría a mi casa con tal no de aguantar a semejante pandilla de pigmeos políticos, escasos de imaginación (hasta para insultar les falta ingenio e intelecto) y a los que no puedes responder como se merecen porque lo mismo hasta te arrean un puñetazo y venden que tú has sido el agresor. (De Tardá yo me esperaría todo, dios qué hombre tan brutote, menos mal que no da clases en el Instituto desde los tiempos de Adán y Eva, pobres alumnos míos, aunque lo mismo, quien sabe, lo mismo es un señor tiernísimo que, excepto cuando le entra la neura y la salivación nacionalista, dan ganas de darle un terrón de azúcar para acompañar su dulzura personal).


Así que yo me iría: “Váyase, señor Wert”. Porque, y esa es otra, su ley es tan mala como las que tenemos, lo cual tiene mucho mérito porque mira que sería fácil hacer algo mejor. En eso coincide con casi todos sus homínidos de profesión: los alumnos están para adoctrinarlos, los profesores están para obedecer como si fueran piezas de ajedrez y el objetivo esencial no escrito es que el personal salga de las aulas psíquica e intelectualmente indocumentado evitando así los riesgos consiguientes para el sistema político, social y económico que les alimenta a ustedes (capaz de permitir, por ejemplo, que un trabajador sea despedido pagándole una miseria mientras que si es un mandamás lo hace con cláusulas y blindajes millonarios) y del que son vulgares marionetas.

Acabo dejando escrito aquí, y con mayúsculas, lo que considero un axioma (el firmante, en su modestia, también los tiene) que viene al pelo: HAY NIÑOS DE 4 AÑOS QUE TIENEN MÁS SENTIDO COMÚN, IMAGINACIÓN, VERGÜENZA Y EDUCACIÓN QUE ALGUNOS DE ESTOS POLÍTICOS PAVLOVIANOS QUE GOBIERNAN EN ESPAÑA Y EN SUS MÚLTIPLES CORTIJOS.

04 diciembre 2012

1 EDUCACIÓN: CAMBIAR ALGO PARA QUE TODO SIGA IGUAL


Con estos mimbres los alegres chicos del gobierno del cachondo Sr. Rajoy han decidido que ya es hora de que el PP haga su reforma educativa estatal ya que en los últimos 30 años no les han dejado rascar bola los camaradas del PSOE and company. Y en esas empiezan a moverse. Y en esas que les van a llover tortas de todos lados. Y en esas que los siempre cabreados nacionalistas (que tienen menos humor que un muerto) sacan a pasear sus neuras lingüísticas y de las otras. Y en estas que, más pronto que tarde, los señoritingos de los sindicatos harán una huelga general en la educación. Y en estas que todo seguirá igual porque -como señalamos en la viñeta central- en este país ni hubo buena educación en el pasado ni la hay ahora ni la habrá mañana. Porque, en esas y en estas, ya se ve a dónde nos llevan los deseducados de todos los signos políticos. Y es que no hay como tener un pueblo mal educado, inculto y analfabeto para que puedan seguir haciendo de las suyas ayer, hoy y en las próximas horas, días y años. Les va en ello la supervivencia. Corto y cierro pero seguiremos en contacto. La batalla no ha hecho más que empezar, aunque el final ya nos lo conozcamos demasiado bien: cambia algo para que todo siga igual.

MEJORANDO LO PRESENTE

MEJORANDO LO PRESENTE
 

TOCANDO EL VIOLÓN Copyright © 2011 - |- Template created by O Pregador - |- Powered by Blogger Templates