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17 septiembre 2013

0 SOBRE LA ESTUPIDEZ HUMANA






“No hay otro animal que esté peor adaptado a su entorno que el hombre. Cuando llega al mundo, la cría del hombre es tan frágil que si la descuidaran durante dos días seguidos moriría irremisiblemente, y esta debilidad congénita perdura hasta el fin de su existencia, aunque luego esté más o menos encubierta. El hombre pasa mucho más tiempo enfermo que cualquier otro animal, tanto en su estado salvaje como en medio de la civilización. Está sujeto amas dolencias distintas y las padece más a menudo. Se agota y lesiona más fácilmente. Su muerte es más horrible y casi siempre mas prematura. Casi todos los otros vertebrados superiores viven más tiempo y conservan sus facultades hasta una edad más avanzada, por lo menos en estado salvaje. En este contexto incluso los monos antropoides les llevan mucha ventaja a sus primos humanos. El orangután se aparea a los siete u ocho años, cría una familia de 70 u 80 hijos y a los 80 años está tan sano y rozagante como un europeo a los 45.

Todos los errores e incompetencia del Creador llegan a su apogeo en el hombre. Como pieza de mecanismo no se encuentra otra peor. Si se lo confronta con el salmón o el estafilococo, incluso ellos producen la impresión de ser maquinarias seguras y eficientes. Tiene los peores riñones que se conoce en la zoología comparativa, y los peores pulmones y el peor corazón. Su ojo es menos idóneo que el de la lombriz, si se piensa en el trabajo que debe ejecutar: si un fabricante de instrumentos ópticos produjera un aparato tan imperfecto, sus clientes lo lincharían. El hombre es el único de los animales terrestres, aéreos o marinos, que es inepto por naturaleza para adentrarse en el mundo que habita. Debe vestirse, protegerse, fajarse, acorazarse. Su situación es eternamente idéntica a la de una tortuga nacida sin caparazón, un perro sin pelo, un pez sin escamas. Si le faltaran sus pesados y molestos arreos estaría indefenso incluso ante las moscas. Tal como Dios lo hizo no tiene ni siquiera una cola para espantarlas.

Ahora llego al único rasgo de incuestionable superioridad natural que caracteriza al hombre: tiene alma. Esto es lo que lo distingue de todos los otros animales y lo que lo convierte, en cierto sentido, en su amo. (…) Pues bien, piense en el colosal fracaso de este artefacto. (…) La presencia del alma humana nutre al hombre con vanidades antropomórficas y antropocéntricas… En síntesis, con supersticiones presuntuosas y descabelladas. Se jacta y se pavonea porque es dueño de esta alma, y olvida el hecho de que no sirve para nada. Por lo tanto, es el supremo payaso de la creación, la reductio ad absurdum de la naturaleza animada. Se comporta como lo haría una vaca si esta se convenciera de que podría saltar sobre la Luna y ordenara toda su vida en función de esta teoría. Y sin embargo esta es la pobre bestia que se nos invita venerar como si fuera una joya incrustada en la frente del cosmos. Este es el gusano que nos invitan a defender como si fuera el favorito de Dios sobre la Tierra, con sus millones de cuadrúpedos más valerosos, más nobles, más honestos: sus leones soberbios, sus leopardos agiles y vistosos, sus elefantes imperiales, sus perros fieles, sus ratas intrépidas. Este es el bicho que nos exhortan a reproducir, con infinitas dificultades, penurias y gastos.


H.L. MENCKEN: "Prontuario de la estupidez humana". Editorial Alcor. 1992. (Fecha del libro: 1.949)


07 enero 2013

1 LA HISTORIA NO EXISTE, SÓLO ES IDEOLOGÍA






“La Historia no existe: sólo es ideología. El pasado son huesos en las tumbas, archivos polvorientos, nombres de calles, estatuas en algunas plazoletas y ciertos desfiles de pollastres con polainas y medallas. Los hechos insignes que sucedieron hoy son polvo de la memoria colectiva, como la arena del mar es el sedimento de infinitos moluscos muertos y aunque algunos mejillones un día también se creyeron héroes el mar ya no los recuerda.

En cada época el poder político extrae del pasado, que no existe, las falsedades que más convienen a sus intereses y las reivindica, las lleva a la escuela, las impone a los ciudadanos hasta el extremo de que algunos descerebrados son capaces de morir y matar por ellas. En el catálogo de odios censados, el más visceral, después del teológico, es el que se da entre historiadores. Por un artículo de fe se han degollado muchos fieles al pie del altar, pero también por una fecha perdida en la oscuridad del Medievo los eruditos han llegado a sacar la navaja en los paraninfos. Todas las batallas que se celebraron en tiempos remotos llevan implícitas una victoria y una derrota. Unos las ganaron, otros las perdieron. Depende de cual sea la ideología del poder en cada plan de estudios una u otra bandera será desplegada ante unos chotos llenos de granos que ocupan las aulas.

La Historia reciente suele ser demasiado venenosa. En muchos casos está vivo todavía ese asesino que ha sido elevado en un pedestal y son muchos los testigos que han presenciado ciertas matanzas que en los libros de texto los hijos estudian como hazañas. Para evitar ese pasado inmediato cuyas pasiones en carne viva dividen a la sociedad, los políticos van reculando por los siglos en busca de un héroe o de un acontecimiento glorioso que cohesione a un pueblo entero, pero nunca encuentran un rey que contente a todos si no es el mono clásico con un plátano en la mano como centro y aún en este caso un conservador después se apuntará al Cromagnón y un progresista preferirá creer que su antepasado era Neandertal.

El estudio de la Historia nunca es inocente. Cada fiambre en su tumba tiene una ideología propia. Este hueso no es de los míos, exclaman los distintos partidos políticos llevando a la calle el odio enfrascado de los historiadores que se contagia con el polvo y la polilla de los archivos donde se conserva todo el enredo, la falsedad y la división acumulada de siglos."

Manuel Vicent: "Nadie muere la víspera". Santillana Ediciones 2005.

03 octubre 2012

0 ADIÓS, CATALUÑA






“El caporal de los mossos d'esquadra aparecía precipitadamente para entregarle al cabezudo mariscal Pujol una maleta con el rótulo «Banca Catalana» a ambos lados. El cabezudo limpiaba el contenido y metía precipitadamente también la pasta en sus bolsillos, mientras seguía bailando. Las huestes concentradas en el Palau de la Música, al percatarse de la operación, mostraban su euforia prorrumpiendo en vítores y aplausos.

No se trata de ninguna fantasía: esta gesta sucedía cada noche en Barcelona ante dos mil personas, realizada por nuestra milicia. Poco tiempo antes, Banca Catalana había sucumbido, hostigada por unos cuantos prohombres del catalanismo, los cuales, bajo la noble divisa Todo por la Patria, se dedicaron a exprimir dicho símbolo de manera literal, no metafórica, como la Guardia Civil. El batallón de vivales que tenía encomendada la vigilancia de las arcas lo encabezaba el mariscal Pujol, antes de ser nombrado Reichführer y también antes de negarse a prorrogar la letra de la compañía, una letra que, afortunadamente, nada tuvo que ver con la hecatombe bancaria. Una vez ascendido el Mariscal a la presidencia del Reich regional, el fiscal general del Estado instruyó una querella contra el clan de marrulleros y su capo, por asalto injustificado al botín con resultado de evaporación. Fue entonces cuando el Mariscal realizó uno de los actos cumbre de su ensalzada carrera político-militar: disfrazó en ataque a Catalunya lo que solo era una acción de la justicia española contra un presunto sablazo en el que se hallaba implicado. El Mariscal organizó manifestaciones y proclamas, acusando al enemigo español de un ataque desleal a Catalunya.

La hazaña constituyó el punto de inflexión definitivo en la política regional. En la historia de la Catalunya moderna este episodio fue trascendental para comprender muchas de las cosas que han venido sucediendo. A partir de aquí, la simulación de hostilidades con el Estado español permitió encubrir cualquier amaño, mientras pareciera realizado en beneficio de la etnia oprimida. Comprobado el éxito de la argucia y bajo el lema «Ara és l'hora, catalans», que en cristiano vendría a ser «maricón el último», los elegidos se lanzaron al asalto del erario público con un éxito sin precedentes. Aquellos que no lo consiguieron momentáneamente, es decir, el resto de la élite autóctona, advirtieron que solo era cuestión de aguardar la ocasión y permanecer agazapados esperando un día imitar al jefe, el cual, como era previsible, salió judicialmente indemne de toda sisa o saqueo bancario, exceptuando el aura de rapacidad que ha compartido con la familia.

La paciencia los ha premiado a casi todos, y, con los años, nadie se ha quedado sin ración. Nacionalistas radicales, moderados, escépticos, juiciosos, indecisos, conformados, tibios, pacíficos o completamente sonados, todos han obtenido su parte del desvalijamiento patrio con cargo al contribuyente.

Para ello, el Gobierno regional desplegó un esfuerzo colosal de imaginación, inventando nombres altisonantes que dieran empaque a las miles de sinecuras repartidas. Encontraríamos cientos de ejemplos: Dirección General de la Memoria Democrática, Oficina de Promoción de la Paz y los Derechos Humanos, Departamento del Colectivo Gay, Lesbianas y Transexuales; Consorcio para la Normalización Lingüística, Consejo Asesor del Desarrollo Sostenible de Catalunya, Patronato pro Europa, Instituto del Mediterráneo, Oficina de la Gente Mayor Activa, Área de Historia y Pensamiento Contemporáneo, etc. En fin, un paraíso para los elegidos."

Albert Boadella: "Adiós, Cataluña.". Editorial Espasa Calpe 2009.

30 julio 2012

0 CORRUPCIÓN Y AYUDAS AL DESARROLLO






“La financiación pública a las ONG permite que los partidos en el poder repartan prebendas entre sus fieles. Los grandes partidos estatales tienen sus propias ONG, que sistemáticamente figuran entre las más beneficiadas en el reparto de las ayudas ministeriales cuando sus patrones ocupan el poder. Pero también hay numerosas ONG pequeñas que están vinculadas a instituciones regionales o locales que les asignan partidas importantes de su presupuesto de cooperación. Ni siquiera es extraño que el responsable de la ONG en cuestión sea hermano, primo o amante del alcalde… Cada vez que hay un cambio de gobierno en el ámbito estatal, autonómico o local, hay alguna ONG a la que le ha tocado la lotería, y alguna otra que sufre un auténtico descalabro…

Si conocemos el presupuesto de cooperación que maneja una institución podemos prever, sin demasiado margen de error, cómo se repartirán las subvenciones entre las distintas ONG. El primer criterio es el político: reciben más dinero las asociaciones más próximas al partido del gobierno y las que son más críticas respecto a él resultan marginadas en el reparto. En segundo lugar se valora la medida de la asociación: una ONG grande tiene muchos asociados, muchos contactos en los medios de comunicación n y una base social importante, por lo que es necesario mimarla y darle siempre algunos proyectos. En tercer lugar impera el principio de redistribución: es conveniente dar “algo” a todos, incluso a asociaciones diminutas. Si es posible, todos deben llevarse una subvención, por pequeña que sea, para que nadie cuestione a la institución. En definitiva, probablemente las valoraciones de los proyectos no sirven de mucho, porque las ayudas están decididas antes de que se abra la convocatoria.

Esto no quiere decir que el gobierno subvencione, de forma acrítica, todo lo que quieren las ONG. Las asociaciones que tienen buenos contactos con las instituciones y con los partidos presentan a las convocatorias proyectos que los técnicos de los gobiernos les han indicado previamente que tienen muchas posibilidades de ser subvencionados. Las ONG ya saben cuáles son las áreas geográficas prioritarias, y cuáles son los ámbitos de actuación preferidos por los políticos de turno, por eso normalmente no se equivocan demasiado al formular sus solicitudes. (…)

En realidad, buena parte de los proyectos de las ONG son encargos del gobierno. España envía cooperación a los países con los que ha firmado acuerdos comerciales, de la misma forma que Francia la envía a los países en los que tiene bases militares. Estos proyectos de cooperación (sanitarios, educativos, agrícolas…) no siempre son llevados a cabo por la ayuda oficial al desarrollo, sino que a veces los gobiernos los encargan a ONG diversas. De esta forma, estas entidades, que teóricamente son no gubernamentales, acaban actuando, básicamente, como subcontratistas de la cooperación oficial. (…)

Las grandes potencias lo controlan casi todo en el mundo. No es extraño que sean también las que controlan la cooperación. Más de dos tercios del dinero destinado a la ayuda oficial al desarrollo lo aportan cinco países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña. Estos utilizan la ayuda como una herramienta de política exterior: tratan de que les ofrezca el máximo de beneficios, a veces incluso a costa de crear perjuicios en los países que reciben su “cooperación”. Los Estados no dan porque sí. No cooperan para resolver el problema de la pobreza en el mundo: lo hacen para evitarse problemas como el terrorismo o las migraciones, para satisfacer al electorado y, sobre todo, para encontrar nuevos mercados para su producción. En pocas palabras: la ayuda no se destinará a los territorios con más pobreza, sino a aquellos en que haya más intereses. (…)

Todas las políticas de cooperación al desarrollo patrocinadas desde Occidente se parecen mucho. En realidad son el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial los que diseñan cuales han de ser, a grandes rasgos, las líneas de desarrollo del Sur. A partir de esas recomendaciones empiezan a trabajar las distintas agencias de Naciones Unidas (Unicef, Unesco, PNUD…) Estos organismos aplican las doctrinas del FMI a las políticas de ayuda a la infancia, a la defensa del medio ambiente, a las migraciones, a la ayuda en alimentos… Los “expertos” de la ONU tienen una influencia increíble: se reúnen en sesiones a puerta cerrada y establecen los criterios de actuación de todos los países miembros en materia de desarrollo. Tienen mucho poder de decisión, pero no han de rendir cuentas a nadie. Por eso no se han visto afectados por los numerosos fracasos acumulados durante los últimos cincuenta años.”

Gustau Nerín: "Blanco bueno busca negro pobre.". Editorial Roca 2011.

18 junio 2012

0 LA OSCURA Y TÉTRICA ECONOMÍA MODERNA






"El gigantesco rescate de las principales instituciones financieras significa que el modelo anglosajón de capitalismo ha fracasado. La magnitud de la intervención estatal en Estados Unidos y en Gran Bretaña está en estos momentos en un nivel comprable al de épocas de guerra. En efecto, hemos tenido que declarar la guerra para salir del agujero creado por nuestro sistema económico. Se nos ha dejado con esos grotescos híbridos que son los bancos de propiedad privada, capaces de generar beneficios alucinantes porque todo el riesgo corre a cuenta del contribuyente. Es una forma de socialismo puro al cien por cien, pero en beneficio de los ricos. Esto no responde a ningún modelo, no tiene precedente alguno, ni hay tampoco manera de sostener que todo esté bien, porque semejante modelo… no existe bajo ninguna forma concreta de capitalismo. Simplemente no es así como se supone que funciona, y lo sucedido no responde a ningún modelo previo. Precisamente por eso, lo que menos desean hacer los gobiernos –tomar el control de los bancos- es algo para lo que hay que estar preparado, no solo por motivos económicos, sino también éticos. (…)

Enfrentada a problemas de este calibre, Europa podría ser el lugar donde la gente se detuviera, y por primera vez de verdad, se preguntara con toda decisión: ¿cómo es posible que estos mercados creados por el hombre hayan llegado a tener tanto poder sobre la humanidad? ¿Acaso el funcionamiento del capital internacional ha de ser tan libremente especulativo y tener tantas consecuencias para los trabajadores y los ahorradores de los países que se toman como blanco y a la vez no tener prácticamente ninguna consecuencia para el especulador? ¿Es necesario que los mercados sean tan amorales? Es posible que llegue un momento en que, enfrentados a una oscura revelación sobre cómo funciona el mundo, nos detengamos un momento y nos preguntemos: ¿no pueden funcionar las cosas de otra manera? Esto debería haber sucedido en el otoño de 2008, pero no sucedió, de modo que tal vez suceda ahora, cuando los especuladores de los mercados internacionales de bonos están desarrollando planes para destruir el proyecto político más ambicioso que Europa ha visto nunca y al mismo tiempo la prosperidad de decenas de millones de ciudadanos. Si estos ciudadanos se sintieran dueños o en cierto modo responsables del modo en que las cosas ocurren, otro gallo cantaría; pero la verdad es que, en la economía moderna, ni ésta les pertenece, ni son responsables de ella, ni tienen opción de participar en ella. (…)

El capitalismo ya no tiene un antagonista mundial en el momento en que más lo necesita. Mejor dicho, ha encontrado un adversario mortal, pero lo grave de la situación es que ese adversario es el propio capitalismo".

John Lanchester: "¡Huy! Por qué todo el mundo debe a todo el mundo y nadie puede pagar. ". Editorial Anagrama 2010.

22 mayo 2012

0 LOS TONTOS QUE PAGAN IMPUESTOS






Según las estadísticas oficiales, cada español trabaja al año 146 días lectivos sólo para abonar sus impuestos. Ahí es nada. Al final del camino, ese goteo de madrugones y sudores supone más de la mitad de su vida laboral. El fisco se lleva, por tanto, de cada español 20 años de trabajos forzados, veinte años de madrugones, de broncas, de esfuerzos. Y, claro, 20 años de sueldo. Casi sin darnos cuenta, ponemos más dinero en manos del Estado de lo que invertimos durante toda una vida en nosotros mismos. Ese es el precio de ser ciudadano. El precio de vivir en sociedad, de tener carreteras, aeropuertos y tribunales, el precio de una educación y una sanidad públicas. Pero, ¿esas estadísticas valen para todos? ¿Estamos hablando de un sacrificio igualitario? ¿Aportamos los españoles de una misma forma a la caja común? (…)

¿Quién es el tonto útil, ese que mantiene con su sueldo las cuentas del Estado? La respuesta es reveladora: los diez millones de personas cuyo sueldo está entre los 20.000 y los 120.000 euros al año. Esos que tienen demasiado dinero como para beneficiarse de las escasas ayudas sociales, pero no lo suficiente para llevárselo al extranjero. Aquellos que ven cómo los grandes capitales llevan su dinero a paraísos fiscales con total impunidad, mientras el Estado les quita la mitad de sus nóminas sin posibilidad de remisión. La clase media. La gente normal. (…)

¿Qué futuro tiene un país…

dónde un mileurista paga 5 veces más impuestos que una gran multinacional?
que ha empleado dinero negro para sufragar la sanidad y la educación pública sin comprobar su procedencia?
donde casi la mitad de los impuestos se recauda de forma indiscriminada y Hacienda se lleva el doble de un trabajador que de las rentas de un millonario?
dónde menos de cien personas cumplen condena por fraude fiscal?
donde las grandes fortunas negocian sus sanciones con Hacienda mientras al pagano le embargan por vía ejecutiva?
que sirve de paraíso fiscal para las empresas de medio mundo y donde la mitad de la inversión extranjera no paga impuestos ni genera un solo puesto de trabajo?

Un sistema viciado, millonarios insolidarios, una clase media estrangulada y unos políticos que lo permiten.

Daniel Montero: "Impuestos, el club de los pringaos". La Esfera libros.

18 abril 2012

0 EL NIÑO DIOS EN EL PESEBRE






De pequeños nos narran el cuento de Caperucita Roja, el de los Tres Cerditos y los Siete Enanitos, el del Sastrecillo Valiente, el de Pinocho y otros. También nos narran, como si fuera un cuento, el del Nacimiento de Jesús. (...)

Antes de alcanzar el uso de razón, los españoles estamos perfectamente familiarizados con el penoso viaje de la Virgen y san José, que llegan a Belén en pleno invierno y, a falta de posada, se ven obligados a cobijarse en una cuadra ruinosa del extrarradio donde la Virgen da a luz y como no tienen cuna (y eso que el supuesto padre era carpintero ¡en casa del herrero, cuchillo de palo!), acomodan al Niño en un pesebre donde un buey y una mula se apiadan de la criatura y lo caldean con su aliento perfumado de heno y de hierba. En esa tesitura, los ángeles bajan del cielo para anunciar el Nacimiento del Niño Dios a unos pastores de cuya salud mental es lícito dudar, puesto que están apacentando a sus ateridas ovejas en una heladora noche de finales de diciembre ignorantes, al parecer, de que el ganado ovino no come a esas horas. Tras los pastores, o quizás antes, llegan tres Reyes Magos procedentes de Oriente que llevan meses siguiendo una estrella que les anuncia el Nacimiento del Redentor de la humanidad. 

De pronto, el toque dramático: los Reyes Magos hacen una visita de cortesía al rey Herodes e imprudentemente lo informan del Nacimiento del futuro rey de Israel. El suspicaz monarca se preocupa. 

—Lo único que me faltaba —rezonga—. La balanza de pagos por los suelos y ahora me nace un rapaz que anuncia golpe de Estado en cuanto alcance la edad necesaria. 

El rey de Judea decide cortar por lo sano: ordena a sus esbirros que liquiden a todos los niños menores de dos años de Belén y su entorno, que más vale prevenir que curar. Pero José y María, avisados oportunamente por un ángel, han huido a Egipto y han puesto a salvo al Divino Niño. (Un problema de fondo moral: ¿no pudo el ángel avisar al resto de los padres con niños menores de dos años de lo que se les venía encima para que pusieran a salvo a sus pequeñuelos?).

Nos lo relatan como un cuento infantil, pero cuando crecemos (y desarrollamos el escaso margen de raciocinio que nos permiten) advertimos que Caperucita, Blancanieves y el Sastrecillo Valiente son ficciones, que Pinocho nunca existió (aunque sí Pinochet), incluso que los Reyes Magos son, en realidad, los padres, quienes forzados por la sociedad de consumo y por la agresiva publicidad de la televisión, se gastan un pastón en adquirir juguetes para unos niños malcriados y pedigüeños que ni siquiera les agradecen el sacrificio económico que realizan, puesto que creen que los regalos proceden de Sus Majestades los RR.MM. de Oriente, a los que consideran unos perfectos gilipollas que se pliegan a sus exigencias en lugar de castigarlos con el saco de carbón que en justicia merecerían por el desastroso rendimiento escolar sumado a las putadas que perpetran contra sus padres y contra el mobiliario urbano a lo largo del año. 

Sin embargo, seguimos creyendo en la Anunciación, en la concepción virginal, en el pesebre, en la matanza de los Santos Inocentes, en la huída a Egipto y en todo el pack navideño. ¿Por qué? 

Los hipercríticos y los descreídos creen tener la respuesta: os parece verdad porque vuestra mamá, la catequesis y el colegio de curas os han impreso indeleblemente esa patraña en el disco duro del cerebro para que, cuando alcancéis la madurez del sentido común, ni os planteéis si es verdad o mentira. 

Por eso lo aceptáis, por absurdo que parezca, sin cuestionarlo bajo el escrutinio de la razón. Incluso lo creen personas instruidas que siguen siendo católicas y se creen las pamemas evangélicas que les lee el cura en el sermón dominical. 

Eso piensan los descreídos, pero ¿no es más cierto que Dios ha sembrado la semilla de la fe en nuestros corazones y que por eso acatamos las mentiras que en nuestro corazón, siempre infantil, son verdad? Otra vez el teólogo americano san Mark Twain: "Fe es creer en lo que se sabe que no existe". 

Juan Eslava Galán: "El catolicismo explicado a las ovejas". Editorial Planeta.

02 marzo 2012

0 HERIDAS






"Hoy, que has vuelto por unos días al pueblo, mientras que tomamos estas cervezas y tú, como siempre, no dejas de reírte o de estar queriendo reírte, hago cuentas y me asombro cuando me salen casi veinte años desde la última cerveza que nos tomamos juntos. Casi veinte años; más de los que teníamos nosotros entonces. Nos habíamos conocido en la escuela nocturna de alfabetización, allá por el año 64. Los dos trabajábamos en el campo y los dos queríamos aprender algo más que leyes de besanas. Nació entonces una de mis mayores amistades de juventud. Una amistad que no rompió ni tu madrugador noviazgo con aquella muchacha ni mi querencia de libertad. Una amistad que quedó marcada para siempre con otras tintas la tarde aquella que entré por primera vez en tu casa y vi en el salón una fotografía en color -la primera que veía- de una preciosa muchacha que resultó ser tu hermana, que trabajaba y vivía en Barcelona, que venía cada verano. Y que vino. Verano del 65. Junio quizás. Y yo, que no había estrenado todavía quince años, empecé a sentirme despertar cosas raras en la sangre y en el sueño y en el corazón. Cosas hermosas que aún hoy, veintidós años después, me desvelan la memoria enamorada cada verano. "Si quieres soñar conmigo -me decía ella- cuenta nueve estrellas durante tres noches; las mismas si puedes, y desde el mismo sitio". Y soñaba con ella. Y no había noche que yo no saliera al patio de mi casa y, furtivo enamorado, apartara nueve estrellas para mis sueños. Un día ella se fue. Y después tú. Hospitalet se llevaba para siempre de mi vida de amistad y de amor dos hermanos a los que quise de muy distinta manera. Tú te fuiste llevándote mi abrazo; ella se fue sin llevarse muchas palabras mías. Y también me fui. Era el año 67 y sentía dolor al mudar el pellejo de una juventud inacabada de unos años con muchos remiendos.

Por eso hoy, que estamos tomándonos unas cervezas, yo me estoy bebiendo muchas cosas, Manolo; cosas que no acabo de beberme, porque me bebo el ayer y en el ayer hay cosas que no me bebí -quizá, "nueve estrellas cada noche"- y que sigo queriendo beberme. Te vas mañana, vuelves a lo tuyo. Yo esta vez me quedo, aunque me voy ahora. Hace veinte años, y por un momento me ha parecido que nada había cambiado desde entonces. Pero despierto cuando el abrazo de la despedida me hace sentir el viejo dolor de aquel día. Todo vuelve a acabarse. Tú has dejado de estar en mi amistad cercana y ella habrá dejado de contar estrellas. Y hoy, como entonces, vuelvo a pensar que el tiempo, a veces, asesina".

Antonio García Barbeito: "Palabras de diario". Ediciones B.

19 febrero 2012

0 ADIÓS A LA UNIVERSIDAD






"No es más que una suposición el que los tiempos históricos hayan cambiado para mejora de la especie humana; y, especialmente, es muy discutible que la educación contemporánea haya dado mejores resultados -salvo aquellos que son de orden estrictamente utilitario- que la educación en otros periodos de la historia. El acceso a la educación es ya universal, pero también hay que señalar que dicha universalidad, de suyo positiva, no ha acarreado una mejora en la preparación de los estudiantes, ni los de secundaria ni los universitarios, en especial en todo aquello que guarda relación con su capacidad de hablar, leer y escribir. 

Uno podría discutir, también, que las antiguas "virtudes" ya no son necesarias, y que las sociedades computerizadas no precisan sino que la información se difunda con gran celeridad y eficacia. Ante este argumento también cabe responder que las grandes operaciones intelectuales -en el terreno de las letras, pero también en el de las ciencias, e incluso de la técnica- siempre han reclamado procesos muy razonados, inteligentes y pausados. 

 (...) La inteligencia que se pide a los usuarios de los programas informáticos es en realidad muy escasa; han sido inventados para facilitar unas operaciones que antaño reclamaban grandes dosis de memoria y de inteligencia; pero ahora no piden de los usuarios nada más que una posición vagamente activa que pasa, en especial, por el uso del ratón y la navegación de carácter retozón por webs de toda laya. Estos achievements, por más útiles y espectaculares que puedan resultar, abocan a los usuarios, inevitablemente, a un ahorro grande de inteligencia, de memoria y voluntad investigadora. Cualquier docente sabe que, en estos momentos, una monografía académica sobre cualquier cuestión es elaborada, de entrada, sobre la base de la información que se puede conseguir inmediatamente en la red y no sobre la base -como ocurría tradicionalmente- del estudio de diez o quince, o un centenar de libros. (...) En consecuencia, no parece irrazonable postular el retorno de la palabra oral y escrita a todos los niveles de la educación, y el retorno a la articulación de los discursos -de los profesores y de los alumnos- para avanzar por la senda de cualquier conocimiento"

Jordi Llovet: "Adiós a la Universidad. El eclipse de las Humanidades". Galaxia Gutemberg - Círculo de Lectores.

MEJORANDO LO PRESENTE

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